Mira por la ventana recordando el cigarro que le prometió una noche de verano tumbado en su tejado. Recuerda la curiosidad del primer beso y las ganas del primer polvo. Piensa en los gritos ganados a pulso de accidente y en las risas forjadas en años. Acaricia con la mirada la superficie de los recuerdos que parecen muchos pero son pocos. Bebe de la lujuria que le despiertan pensamientos de noche y dogras blandas.
Y siente la presión en la garganta, una culpa que la atenaza, dudas que la corroen y se mofan de sus más oscuros sueños.
Siente su piel y huele su pelo. Saborea las promesas no cumplidas y las preguntas no formuladas.
Se aparta de la ventana y mira con desdén su reflejo en el espejo. Cierra lo ojos. Respiera. Centra.
ParaP

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