miércoles, 25 de marzo de 2015

Los que dejan testigos.

Los monstruos que traumatizaron mi infancia han vuelto para golpear mi cabeza y acelerar las pulsaciones en mis sienes.
Son de esos que dejan testigos para que la voz del miedo corra y se propague como un virus por tu sangre.

Como una plaga de arañas recorriendo tu cuerpo...
escalofríos y cosquillas.
Quieres deshacerte de ellas, pero están por todos lados,
trepan por tu pijama cada noche.

Esquizofrenia y pastillas por la mesa del salón.
Todos ellos me miran con sus grandes y redondos ojos,
Saben lo que hago y lo que pienso.

Paranoias... huele a aceite.

Abro el gas.

Mi último cigarrillo.

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