Descubro a las golondrinas apoyadas en el tejado empapándose por la lluvia,
¡cómo las envidio!,
ellas tan dichosas y sin saberlo,
lo que daría por levantarme,
salir a correr y gritar bajo la lluvia.
Pero todos me mirarían y juzgarían,
¿cómo será vivir sin miedo?
¡cómo las envidio!,
ellas tan dichosas y sin saberlo,
lo que daría por levantarme,
salir a correr y gritar bajo la lluvia.
Pero todos me mirarían y juzgarían,
¿cómo será vivir sin miedo?

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