Todos tenemos una debilidad, la mía, hace un tiempo, fuiste tú.
Adiós Salamanca, te dedico a ti estas líneas, sacadas de mi memoria borrosa y, en ocasiones, poco acertada.
Tus calles, tu magia, tus días de sol, los litros de vino derrochados, tu hermosura haciéndome esclava de ti.
Juro mil veces que no volveré, pero la fragilidad me vuelve llevar, cada vez con menos primaveras.
Quiero decirte adiós y no volver a verte.
Parafraseando al gran Sabina, quien dijo que al lugar donde has sido feliz, no debieras tratar de volver.
Cuanto sentido cobran para mí ahora esas palabras.
Nunca eres la misma, infiel y confusa Salamanca.
No me dejes volver a ti.
Adiós Salamanca, te dedico a ti estas líneas, sacadas de mi memoria borrosa y, en ocasiones, poco acertada.
Tus calles, tu magia, tus días de sol, los litros de vino derrochados, tu hermosura haciéndome esclava de ti.
Juro mil veces que no volveré, pero la fragilidad me vuelve llevar, cada vez con menos primaveras.
Quiero decirte adiós y no volver a verte.
Parafraseando al gran Sabina, quien dijo que al lugar donde has sido feliz, no debieras tratar de volver.
Cuanto sentido cobran para mí ahora esas palabras.
Nunca eres la misma, infiel y confusa Salamanca.
No me dejes volver a ti.

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